Ciberjusticia Vs. Ciberbullying: Cómo asumir la renuncia de Iván Ríos Hernández a la UPR

Las redes sociales construyen, de eso no queda la menor duda. Pero también pueden llegar a destruir. La diferencia entre construir y destruir en las redes sociales es sutil: nuestra intención.

Y es que cada acción que emprendemos utilizando como motor a las personas tiene que tener un objetivo claro pero, sobre todo, un objetivo profundamente humano.

Cuando denuncié que Iván Ríos Hernández había copiado fragmentos de mi tesis de grado, mi objetivo era claro y humano: honrar al mérito de quien hizo ese trabajo, de los profesores que lo supervisaron e, incluso, de los autores que sirvieron de base a esas ideas. Quería asimismo una disculpa como demostración de la ética en vigor, como comprobación de que la persona que lo hizo era, simplemente, víctima de su propio error. Quería, además, contribuir a que la Universidad de Puerto Rico y la Academia como valor universal conservaran su integridad.

Como muchos de ustedes saben, esas cosas se cumplieron: se reconoció mi autoría y recibí una disculpa de parte de Iván Ríos Hernández. Igualmente, el hasta hoy profesor presentó su renuncia a la universidad.

Todas estas cosas han sido posibles con el esfuerzo colectivo. Muchas personas, en varios países, han ayudado a que el caso tomase el volumen necesario para hacerse escuchar en la Red e, incluso, en los medios de comunicación. Nos juntamos para conseguir tres cosas buenas y las conseguimos, hicimos ciber-justicia (y me enamoré de la solidaridad infinita que recibí desde Puerto Rico).

Pero también es cierto que hay que tener claro cuándo detenernos y dar fin a un proceso para que otros puedan iniciarse. Tanto para mí, que quería hacer justicia respecto a la autoría de mi tesis, como para las personas que dentro de la comunidad universitaria querían fuera a Iván Ríos Hernández, las últimas horas han sido victoriosas. Esos procesos culminaron y engancharnos o ir a por más sería un ensañamiento que a la larga nos maltrataría a nosotros mismos.

Debido a ello, quiero permitirme hablarles de un concepto que rueda en Internet hace tiempo: el ciberbullying. La violencia digital que se ejerce, a veces en son de broma, siendo en ocasiones desmerecida. Entiendo que hay procesos políticos en Puerto Rico que hacen que Ríos Hernández sea poco querido por algunos, pero este caso, este caso concreto, está resuelto y debería cerrarse. Seguir cargando contra él por el plagio de mi trabajo, cuando ya eso ha quedado resuelto y cuando en realidad se le tiene antipatía por otras razones, no nos dignifica como rivales y desvirtúa los logros conseguidos, precisamente, desde la unión y la buena voluntad.

Por esta razón los invito, mejor aún, NOS invito a comenzar nuevos procesos desde este nuevo escenario. Yo tengo por delante un montón de cosas que leer para aprender más, escribir y compartir con todos. Ustedes tienen labores diversas, desde los aguerridos periodistas que me apoyaron y ahora tienen más verdades que honrar, hasta los dedicados estudiantes que han defendido con tantas ganas su derecho a ser formados desde la ética y ahora tienen mucho que aprender, pasando por supuesto por los profesores y los ciudadanos comunes, que con esmero se han acercado para contarme que tanto los educadores como los boricuas en general son gente honesta.

Sin duda, el que más y más duro trabajo tiene es el propio Iván Ríos. Lo que él rompió no se reparará en poco tiempo; quizás no se reparará nunca. Para todo lo que él tiene que hacer con sus entornos, necesita espacio y como ser humano merece respeto. Ya no es académico de la UPR ni columnista de El Vocero de Puerto Rico. Desde esas posiciones se ganó a pulso nuestro repudio. Pero ahora es simplemente una persona: ofrezcámosle el respeto que, en general, ofrecemos a las personas.

Esto, aunque a algunos en el ardor de los últimos días les pueda parecer muy blando y hasta decepcionante, es lo mejor que podemos hacer, no por él, sino por nosotros, por seguir siendo lo que somos y para no permitir que un hecho desafortunado desgaste nuestra esencia.

¡Gracias a todos por ser como son! ¡Gracias! Y espero que nos sigamos leyendo, ya en circunstancias mejores 🙂

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5 respuestas a Ciberjusticia Vs. Ciberbullying: Cómo asumir la renuncia de Iván Ríos Hernández a la UPR

  1. Muy lindo tu texto, Janet, y coincido con tu punto de vista. Justicia no es venganza. Y en este nuevo mundo ciberdigital hay que manejarnos de nuevas formas, pero apelando siempre a la humanidad y al respeto. Que esto sea una enseñanza para todos.

  2. Ata dijo:

    Demasiados estudiantes graduados pasan por estas situaciones. Tu has dado voz a este problema y me alegro que el Sr. Rios haya hecho lo que era responsable hacer en este caso.
    Es siempre bueno cuando la tecnologia nos une en causas importantes y positivas.

    Tu manejo de esta situacion es admirable! Mucha suerte!

  3. Angel Santos Rosa dijo:

    Srta. Janet le entiendo perfectamente y opino igual , pero hay una situación que subyace, es el trato preferencial que le brindó la UPR a este caballero mientras a un trabajador regular le formulan cargos, lo relevan de sus funciones y luego nombran un examinador. Aquí fue a la inversa, todo por la maldita política partidista, primero el partido luego la UPR, Angel.

  4. enelcipote dijo:

    Tenemos tanto poder en las redes sociales que a veces no estamos conscientes de todo lo que podemos lograr hasta que lo logramos. Creo que tu posición es una que hay que aplaudir defender hasta el final tus conocimientos y la del Profesor es una consecuencia directa de su acto. Sin duda le diste una gran lección de vida, es momento para que pueda iniciar un nuevo camino orientado a la pedagogía de su profesión.

  5. etz dijo:

    Que lindas palabras Janet, seguí el caso desde el principio por un amigo en común y es lamentable que este sr hiciera un plagio tan descarado la renuncia era lo menos que le podía pasar a una persona que se alimentaba de estos recursos para poner su nombre en alto. Es verdad es un ser humano y merece respecto pero tiene transcendencia en estos actos, he leído que a hecho plagio a 5 personas más de distintos países. Solo espero que haya aprendido la lección y no se la herede a sus hijos. Considero que el trabajo de otras personas son base o punto de apoyo para debatir el de uno. Saludos

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