Gracias

La certeza de haber tenido agregado a Facebook a alguien importante me hizo escarbar toda la tarde de ayer en mi bandeja de entrada de Gmail, buscando alguna notificación que verificase que aquel episodio en principio intrascendente pero devenido en vital en realidad había sucedido.

Más de seis mil mensajes atrás comenzaba la aventura de una nueva cuenta de correo. Más acá, mirando hacia aquel pasado supuestamente inocuo, me acudían recuerdos de todo tipo con un punto en común: mi candidez desmedida de aquellos años y un período muy oscuro de mi vida.

En esa bandeja que he vaciado con esmero al menos un trío de veces han sobrevivido ilusiones podridas por amistades que no eran tales, chismes yendo y viniendo de personas que de una o varias formas trataron de intoxicarme, problemas que no eran míos, vidrios de confianzas rotas, insinuaciones sexuales que se estrellaron contra mi secretísima virginidad, recibos de compra de regalos que di a gente que no los merecía o que se sabía tan merecedora de ellos que no los agradeció ni por compromiso, fotos con ropas que ahora mismo quisiera encontrar para prenderles fuego y, quizás lo más frustrante y grandioso: señales que de no ser por mi ingenuidad habrían bastado para dar inicio a la historia de amor de mi vida mucho antes de aquella relación que se me acusa de haber roto…

Desde 2007 hasta ahora han pasado tantas cosas que ni siquiera recordaba hasta ver mi bandeja de correos desde el principio. Cosas que ni siquiera ahora puedo recordar con claridad, no sé si porque me protegí olvidándolas o porque en serio las he ido perdonando. Lo cierto es que es difícil saberme tan coherente como humanamente es posible y al mismo tiempo descubrir que los días se han convertido en un gran hueco en el medio de un pasado infinitamente triste y un presente feliz que amenaza con volverse un futuro esplendoroso. Es difícil no reconocerme, pero más difícil es imaginarme en lo sombrío de unos años en los que la bondad parecía simplemente un concepto.

He crecido. Y creo que crecer es volverse cada día más optimista. No reconozco mis propias palabras en los mails más viejos. Creo que el camión de la basura ya no tiene oficio en mi cuadra y me siento agradecida con todos los que han hecho que sea de esa manera, haciéndolo a su manera: unos yéndose tierra abajo como lombrices sin lugar en mi mundo y otros llegando, porque mi mundo definitivamente los necesita para hacerse realidad.

Entonces, a los que están hoy, a cada una de las personas que veo todos los días así sea en lo reducido de un tuit, muchas gracias, infinitas gracias, por ayudarme a construir una manera de vivir.

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Acerca de Janet Marilyn

BLOG PERSONAL. De vez en cuando tengo algo que decir y, si lo digo en mis perfiles, es estrictamente personal y no representa la postura de las empresas para las cuales trabajo.
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Una respuesta a Gracias

  1. Chancho dijo:

    ¿Sabes vaina de pinga?
    He estado presente en todos esos momentos, blancos, negros o grises, y aún vivo con mis extremidades y bolas completas. Muestra irrefutable de que me amas tanto como yo a ti.

    Gracias a ti, weón, por dejarme seguir acá aunque sea un infiltradito. ❤

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