Se me ocurre que vine para alegrarlos

Conozco varias personas que saben lo que quieren, pero no van a buscarlo o, por lo menos, no demasiado. Yo no puedo ser así: no puedo no saber qué quiero y, sabiéndolo, no puedo no buscarlo. Nunca estaré en ningún grupo de “voz de los que no tienen voz”, porque yo sí que tengo la mía y a quien no tenga la suya se la invento. No soy invasiva, me asusta molestar y más bien hablo poco, pero soy perserverante y, sobre todo, optimista.

Hace unos años descubrí que quería transformar el mero embuste publicitero en una ponzoña de esperanza para las personas. No quiero picarlos con la codicia de un par de zapatos que les dé “estatus” aún cuando no sepan bien qué es el “estatus”. Quiero inyectarles fe en un mundo más lindo y más justo y quiero que el efecto de ese “veneno bueno” los toque cada vez que interactúen con la marca que me sirva de excusa para contarles que, compren o no las cosas que se promueven, siempre tendrán la opción de hacer las cosas de un modo distinto, de ese modo distinto que parece de tontos pero que, aquí entre nos, es de felices.

“No puedes cambiar el mundo”, me dicen a cada rato y francamente no me importa, pues sé que es fácil pensar en “el mundo” como una cosa que incluye a toda la gente cuando, en realidad, “mundo” es el alma de cada persona y eso sí que podemos tocarlo… ¿Que no se puede cambiar? Depende de qué se entienda como “cambio”. Para mí el sólo hecho de arrebatar una sonrisa o despeinar los vellos de un brazo equivale a una transformación suficiente para salvar un día.

Resuelto eso, sí puedo cambiar muchos mundos, empezando por el mío. Hasta ahora pienso que servirme de la publicidad como vehículo de esperanza es lo más cercano que se puede hacer a gran escala. De resto trato de abrirme paso en cada territorio que pueda: un blog, Facebook, un timeline de Twitter… cualquier cosa que me permita brindarles el único don que cupo en este cuerpo bajo y flaquito: escribir. Me gusta cómo lo hago, me gusta hacerlo, y he tenido la buena suerte de encontrar gente que me lea. Para esa gente escribo en este preciso momento, en que se me ocurre que no nací para las glorias de los escritores consagrados ni para la soledad de aquellos que fracasan…

Simplemente se me ocurre que vine para alegrarlos.

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Acerca de Janet Marilyn

BLOG PERSONAL. De vez en cuando tengo algo que decir y, si lo digo en mis perfiles, es estrictamente personal y no representa la postura de las empresas para las cuales trabajo.
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2 respuestas a Se me ocurre que vine para alegrarlos

  1. Gaby De Palma dijo:

    Excelente hija mía! Me alegra que siempre pienses así… y gracias por salvarme el día con este escrito y pensar que no estoy tan sola en querer hacer cambiar el mundo y creer que de verdad podemos ser felices. Te admiro y te quiero siempre…

  2. Erick dijo:

    Muy bueno, Janet… Tiempo sin leerte… 🙂 De acuerdo con lo aquí expresado… Un abrazo.

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